Automoción Talavera, S.A. Autasa.

Nuestra pasión son Nuestros clientes.

Autasa, S.A.

AUTOMOCION TALAVERA, S.A. fue constituida en 1980 con el objeto de comercializar vehículos industriales ligeros de Mercedes Benz. Hoy en día, comercializa, en Talavera de la Reina y su comarca, la gama de turismos y vehículos industriales ligeros Mercedes Benz y, en toda la provincia de Toledo, la gama de vehículos medios y pesados. Formamos parte del grupo de Concesionarios Condottier, S.L., formado a su vez por los concesionarios Autotrak, S.L. con sus delegaciones de Ciudad Real, Tomelloso, Manzanares y Alcazar de San Juan, Autokrator, S.A. con sus instalaciones en Olias del Rey (Toledo) y Manzanares. Somos el concesionario oficial para las provincias de Ciudad Real y Toledo y Visauto, S.L., con sus delegaciones de Alcoy, Gandía, Dénia y Benissa. Apostamos firmemente por la innovación en nuestras instalaciones, la preparación y formación de sus empleados y la constante renovación y ampliación de los servicios ofrecidos, con un único y concreto objetivo, la satisfacción de nuestros clientes.
Breve Historia de Talavera de la Reina
Y es que Talavera de la Reina, desde siempre, ha sido un foco de atracción de todo el comercio de la comarca y alrededores. Talavera de la Reina es, por antonomasia, la ciudad de la cerámica con una producción alfarera, decorada con sus característicos motivos de color azul, que ha tenido una amplia difusión por toda España lo largo de los siglos. La ciudad, con importantes reminiscencias taurinas, se encuentra asentada junto al río Tajo y es un importante enclave de las rutas de la comarca y, prueba de ello son las ferias de ganado que, semanalmente, tienen lugar en el Mercado Nacional de Ganado
Ya en la época romana, Talavera de la reina estaba considerada como un importante enclave comercial cuya localización le hizo convertirse en una ciudad de gran valor estratégico durante la etapa de dominio musulmán. En esa época, se construyó una alcazaba rodeada de una muralla de la que, en la actualidad, se conservan importantes restos. Tras la ocupación cristiana, se convirtió en un enclave comercial vinculado al tráfico ganadero trashumante que discurría por las cañadas reales cercanas.
En el siglo XIV, la ciudad pasó a ser señorío de la mujer de Alfonso XI lo que le otorgó el apellido que determina el apelativo "de la Reina" y que se ha mantenido a pesar de entrar, posteriormente, en la órbita de los arzobispos de Toledo que dejaron su huella en edificios tan sobresalientes como el Palacio Arzobispal el Convento de San Jerónimo y la Iglesia de San Prudencio